Creo que estoy escasa de palabras, al menos en español por el momento. Debe ser el efecto del cansancio de estos días, estoy comiendo poco y tengo mil y un cosas que hacer esta semana. Motivada, ciertamente, hay cosas que me hacen muy feliz últimamente, pero hoy siento como todo el peso en la espalda. Por qué? Creo que estoy cansada de justificarme por las cosas que he hecho o las que quiero. La gente se equivoca y sigue adelante, pero de alguna manera yo siento que siempre tengo que disculparme por las cosas que hago, y eso a veces me lleva a hacer cosas que no quiero. No más, quiero hacer lo que me haga feliz y con quien me haga feliz. Pero hoy estoy down porque no me siento goood enough, y eso no está nada bien. Nada de las decisiones que haya tomado o lo que haya hecho debería hacerme sentir menos o como una mala persona, y quien quiera aceptarme, perdonarme o entenderme, bienvenido sea, de otra manera creo que no funciona. Ya estoy cansada de la bola de nieve y de estar intranquila sintiendo que no merezco cosas.
En fin, iba a hablar de los kimonos y terminé huyendo por la tangente. Me encantó la idea de vestirme con miles de capas tan detalladas y elaboradas, cada una requería muchas preparaciones y ajustes, todo tan metódico y lleno de armonía. Los contrastes de colores en cada capa, en cada lazo o cinturón son lindísimos. Tuvimos la oportunidad de ser vestidas por expertas en la materia, entonces fue una experiencia increíble! Además, aprendimos a hacer mochi, no tradicionalmente con martillo, sino en una olla arrocera especial para mochi. El mundo avanza y las tradiciones japonesas no son la excepción^^.

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